Allá por 2013, un grupo de 10 misioneros varones viajamos por primera vez durante 5 semanas a las selvas salvajes de la India, en el estado de Meghalaya, donde no había casas, ni electricidad, ni infraestructuras para vivir. En las colinas, entre los nativos, nos instalamos en chozas de bambú para construir un centro de formación llamado “La Fuente del Amor” desde donde el amor comienza a manifestarse para esa zona, una zona de toda la India. Así comenzamos nuestra andadura misionera. Durante este tiempo construimos el primer edificio destinado a dormitorio para estudiantes femeninas, alojamiento para el personal, comedor, cocina y salón social.