En este viaje participaron 22 personas que rápidamente se hicieron amigas y trabajaron juntas como un equipo. Para algunos, fue el comienzo de importantes cambios vitales: varios participantes fundaron más tarde familias, y uno de los chicos le propuso matrimonio a su novia durante el viaje y obtuvo la respuesta “¡Sí!”.
Durante este viaje, comenzamos la construcción de la propia escuela, que constará de dos edificios. Fue especialmente alentador ver cómo nuestro joven equipo, sin ingenieros ni constructores profesionales, fue capaz de poner los cimientos con su propio esfuerzo. Fue un buen ejemplo de cómo, con trabajo en equipo y objetivos comunes, se pueden conseguir resultados significativos.