Esta vez se nos unió un gran equipo de Ucrania, y el viaje adquirió inmediatamente una atmósfera especial: fue productivo, alegre e inspirador. Empezamos a darnos cuenta cada vez más claramente de que los viajes de misión se están convirtiendo en parte de nuestras vidas. Cada vez más amigos se entusiasman con la idea y ya están preparando el próximo viaje. Una experiencia especialmente memorable fue cuando trabajamos juntos para poner los cimientos del futuro edificio administrativo, el más alto de la propiedad, que también servirá de torre de agua.